Siempre sostengo que ese debe ser el mes que dé inicio a un nuevo año. ¿Qué por qué septiembre y no enero? Muy simple: septiembre es el mes de los comienzos.Mientras que para los más pequeños (o no tan pequeños) comienza un nuevo curso escolar con todo lo que eso conlleva -libros, lápices y, por qué no, profesores nuevos-, para los más mayores este mes supone el mes del regreso –regreso al ritmo del día a día familiar y/o laboral-.
Pero no sólo por ese comienzo de rutina septiembre merece ser el primer mes del año, sino porque siempre que siento ese olor a lluvia y tierra mojada o esa brisa otoñal que le caracteriza –incluso cuando algún día primaveral lo simula- me evoca un sentimiento de oportunidad, aventura y nuevos planes.
Por eso, y mucho más, es por lo que hoy doy el pistoletazo de salida a una nueva bitácora que espero esté repleta de aventuras.
¡Bienvenidos!

Mientras tu estés aqui,no haran falta más shooting stars...Feliz Inauguracion de Blog!
ResponderEliminarTe quiero!!!! Te quiero Te quiero Te quiero!!!!
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